viernes, octubre 20, 2006

Clásicos Modernos Vol.15



Cuando pienso en un grupo como Luna, por el que siento especial cariño, me resulta muy complicado elegir un disco de entre una discografía tan (casi) perfecta. Podría haber sido "The days of our nights" (1999) o tal vez "Bewitched" (1994), pero al final casi siempre me decido por "Penthouse".

Las grandes pasiones musicales de Dean Wareham, líder absoluto del grupo, siempre fueron The Velvet Underground, Television y Serge Gaisnbourg y fue en este disco que cumplió un sueño, probablemente de su infancia, con la colaboración de dos de sus mitos: Tom Verlaine y la mismísima Moe Tucker. Pero todavía hay más: si eres paciente y al acabar la última canción del album esperas unos cuantos minutos, podrás deleitarte con una increible versión del "Bonnie and Clyde" que cantara Gaisngbourg junto a Brigitte Bardot interpretada a duo por el propio Wareham y Laetitia Sadier (Stereolab). Un puto subidón.

Pero no sólo de mitomanías vive este increíble disco porque se trata de la probablemente más compacta colección de canciones de una de las bandas "malditas" de los 90, plagado de principio a fin de auténticas joyas dream pop como “Moon palace”, “Kalamazoo”, “23 Minutes in Brussels” o “Sideshow by the seashore". Las escuchas una y otra vez y jamás te cansas,

Éste fue el tercer LP de la banda y para variar no vendió gran cosa. El grunge lo inundaba todo y Luna no tenía nada que ver con aquella movida. Como bien dijo una vez Wareham :“La gente a veces no se entera una mierda... ”.

3 Comments:

At 5:32 p. m., Anonymous Anónimo said...

Muy bueno, aunque creo que Bewitched está al mismo nivel o más en la categoría de Clásicos Modernos.

 
At 8:29 p. m., Blogger Sr Blas said...

Si, tienes razón, "Bewitched" probablemente sea el mejor disco de Luna. Pero en esta sección que tal vez debería titular "Mis clásicos modernos" hay algo más que lo bueno que sea el disco a la hora de decidirme por uno u otro. "Penthouse" fue el primer disco que oí de Luna, la obra con la que los descubrí, y lo ponía una y otra vez. Para mi es un jodido clásico, tanto que lo tenía grabado y acabé por comprarme el original.
Para mi los discos, y supongo que para mucha gente, van unidos a experiencias vitales. Por ejemplo "The days of our nights" me lo regalaron un verano que me lo pasé de puta madre y en el que lo quemé una y otra vez. Cada vez que lo oigo recuerdo lo cojonudo que era tener veintipocos y estar de vacaciones.

 
At 9:15 p. m., Anonymous Anónimo said...

Los discos importantes siempre van unidos a experiencias vitales. Por eso a veces cuesta tanto revisitarlos cuando ha pasado el tiempo.

Saludos

 

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