martes, noviembre 15, 2005

Concierto de Nacho Vegas: la crónica (cap. 2)


Dicen las malas lenguas que el ambiente universitario de Santiago, es decir, la noche , ya no es lo que era. Y es verdad. De camino a la sala Capitol pienso en que acogida tendrá Nacho Vegas ahora que los jóvenes que abarrotan durante el invierno esta ciudad prefieren estudiar que pasárselo bien.

La gente fué llegando a cuentagotas pero a las 22:30, justo antes de empezar el espectáculo habría unas 500 personas. La sala estaba a reventar y de público más joven del que esperaba. Primera y grata sorpresa.

Me hubiese gustado que muchos de los que acusan al de Gijón de ser un "pelmazo", un "blando" y un "llorón" hubiesen estado en este concierto. Desde el principio hasta el final (final absolutamente apoteósico por cierto, con una versión arrolladora de "En el jardín de la duermevela") el rock´n´roll inundó el Capitol. La banda era de primera, compuesta por unos jovencísimos músicos que se entregaron a fondo. Juro que por momentos me pareció estar oyendo a los mismísimos Wilco. Y Nacho Vegas estaba de buen humor y menos colocado que de costumbre. Hasta se marcó unas parrafadas muy simpáticas y un pelín escatológicas que fueron la coña (como la de su amigo Daniel, homosexual que murio de sida hace 2 años y que le gustaban los culos de los yonkis porque eran pequeños y siempre tenían alguna sopresa dentro, al que dedicó "El hombre que conoció a Michi Panero", inspirada según dijo en conversaciones que tuvo con él poco antes de morir).

Tocó las mejores canciones de su repertorio. Sólo le faltó "En la sed mortal", y eso que el público, muy entregado y cantarín se la pidió a grito pelao. Al final, un bis y a tomar las copas (acabó la noche en el "Ruta" y al parecer bastante sereno). Muy grande.